Los gobiernos locales enfrentan desafíos globales crecientes, como el cambio climático, la desigualdad y la urbanización acelerada. Sin embargo, no siempre cuentan con las capacidades ni con marcos estratégicos para actuar a escala internacional. En este contexto, la internacionalización, aunque necesaria, suele desarrollarse sin un enfoque definido, con recursos limitados y con escasa articulación con las agendas globales de desarrollo.