Las ciudades latinoamericanas enfrentan desafíos urbanos cada vez más complejos, vinculados al cambio climático, la vulnerabilidad social, la gestión de riesgos, la presión sobre infraestructuras y la necesidad de fortalecer capacidades locales de planificación. En este contexto, era necesario acompañar a los gobiernos locales en la construcción de hojas de ruta capaces de traducir la resiliencia urbana en acciones concretas, adaptadas a sus prioridades y condiciones territoriales.